21 mayo 2013

Simona



Simona nació en casa hace ocho meses.
Fue un parto hermoso, de esos que nunca pensé que me tocarían a mí.
Estuve casi todo el tiempo sola o con mi pareja, en la bañera, esperando las contracciones y visualizando como poco a poco Simona iba llegando, sintiendo cómo bajaba y cómo suave y sabiamente ella y yo íbamos encontrando su camino a este mundo.
Cuando cuento cómo nació Simona, en general, lo primero que escucho es un - Qué valiente!  (Expresión que suena más a “qué loca, pusiste en riesgo tu salud y la de tu hija”, en vez de “qué bueno, fuiste capaz de decidir sin miedos y en libertad cómo parir a tu hija”).
Entonces pienso:
En este momento necesitaría más valentía para parir en un hospital y soportar que me aten a una camilla, o me inyecten suero por rutina, o terminar en una cesárea sólo porque al médico le quedó más cómodo (así como otras innumerables situaciones que padecí o escuché padecer a mujeres que conozco).
Si hay una semana de “parto respetado”, es porque hay muchos partos que no lo son. Tanto en un hospital, como en nuestra casa podemos elegir cómo parir.
Bienvenida a este mundo Simona! Por este y muchos más partos respetados!


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